La idea surgió casi por casualidad, cuando vio que sus alumnos se sabían de memoria todas las canciones de moda y ninguna de las fórmulas del temario. Desde entonces, cada lección tiene su estribillo.
Los vídeos que graban en clase se comparten entre estudiantes de varios países. Él insiste en que lo importante no es la fama, sino que la asignatura haya dejado de dar miedo.
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