Los datos recogidos por los departamentos técnicos coinciden en señalar una tendencia estable durante los últimos meses, aunque los responsables advierten de que el comportamiento puede variar en el tramo final del año.
Las entidades consultadas explican que el seguimiento se hace con indicadores públicos y que cualquier cambio relevante se comunicará a través de los canales oficiales.
Analistas del sector recuerdan que una parte del resultado depende de factores externos, como el precio de los combustibles o la evolución de la temporada turística.
Un plan por fases con prioridad en las zonas más afectadas
Desde las instituciones implicadas se insiste en que el objetivo es mejorar el servicio sin aumentar la carga administrativa para los ciudadanos ni para las pequeñas empresas.
- Sustitución de tramos con pérdidas de agua.
- Instalación de medidores en los hogares.
- Plan de mantenimiento a cuatro años.
Los próximos meses serán decisivos para medir el alcance real de las medidas, que aún deben concretarse en reglamentos y en partidas presupuestarias.
«El objetivo es que ninguna comunidad quede sin agua durante la temporada de sequía», explicó un portavoz de las instituciones responsables.
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